Estamos
acostumbrados a las malas noticias, desafortunadamente. Los medios de
comunicación muestran a diario como el mundo se cae a pedazos. Nos hacemos daño
de todas las maneras posibles. Hay personas que asesinan a otras, eso no es
nuevo. Algo cambia y hace demasiado ruido el día en el que lees que la víctima
de un femicidio es esa chica a la que tantas veces le dijiste te amo.
Ella
era diferente. Y no en el sentido ese que cuando las personas fallecen son
idealizadas por los vivos. Si lees entradas anteriores en este blog vas a
encontrarte con ella. Maga. Hermione.
Poli. Mi tonta niña cursi. Me hacía tan bien que era difícil de creer que
sea solamente una persona. Por eso le di tantos nombres. Casi siempre era Maga (la Maga), porque así lo decía su
documento y porque era escalofriantemente parecida a la de Cortázar. Pero a veces
era Hermione, esa chica rara que se
prendía en todos mis delirios. Poli
por su profesión, esa por la que tanto se esforzó. Tonta niña cursi, cuando batallaba con su corazón y sufría al tener
que aceptar que me quería. Y no lo aceptaba a viva voz, sino que lo demostraba
en esos abrazos y besos interminables, en esas miradas profundas y brillantes
que llenaban el aire de magia. Era diferente, no hay duda.
Y
como todo lo que empieza, con el tiempo se vuelve raro. Ella era la pasional, yo
el que pensaba y analizaba. Contradictoriamente, yo moría de amor por ella,
mientras ella prefería ser paciente. No estaba claro si amábamos y pensábamos con
el corazón o con la mente, pero así andábamos. Helados y papas, besos y cine.
Harry Potter y Los Simpsons. Después de varios meses de silencio y del trágico desenlace
que la tuvo como protagonista, entiendo varias cosas, pero al mismo tiempo
surgen en mí infinidad de dudas. Entiendo porqué se alejó definitivamente de
mí, pero me cuesta reconocerla tomando esa decisión para adentrarse en ese
infierno que la extinguió. Maga reía y brillaba, daban ganas de abrazarla y de
decirle que todo iba a estar bien. En sus ojos y en sus gestos había una electricidad
que encendía todo. Lo encendía y lo volvía más lindo. Yo me sentía y me creía
mejor estando a su lado. Transmitía demasiada felicidad. Por eso no entiendo.
La
Maga (la mía, no la de Cortázar) se volvió inmortal hace un mes y dos días. Yo
me enteré hace dos horas. Con ella se fue su mamá, con quien seguirá discutiendo
a donde sea que siga la vida, mientras cuidan y le dan amor al ángel que se
llevó en el vientre. Acá se queda el mundo entero velando por el bien de
azulina, a quien mencioné varias veces en entradas anteriores. Y acá me quedo
yo, escribiendo y releyendo una y otra vez las cosas que mi corazón escribió en
su nombre. Ella amaba y odiaba que sea tan cursi. Lo odiaba porque no iba con
su personalidad, pero lo amaba porque decía que nunca le habían hecho sentir
cosas tan lindas simplemente con palabras. Me quedaron muchas cosas que
decirle, abrazos, mates, recitales, y muchos cuentos que me hubiera gustado que lea. Ella
era mi fan número uno –por no decir que era la única- . Casi que me obliga a
terminar de escribir una novela simplemente porque quería leerla. La última vez
que hablamos me dijo que ya tenía trabajo, que era menos pobre y que me iba a poder
devolver los treinta pesos y la salida al cine que me debía. Seguramente habrá
tiempo para eso y mucho más.
El
nueve de agosto de 2017 le escribí por primera vez. El texto se llama Los Dementores
de tu silencio, y finaliza de este modo:
Y todo por culpa de tu silencio.
Y todo por culpa de mi constante
necesidad de escucharte.
El cielo se oscurece y el frío
avanza,
pero nada estalla ni deja de existir.
Así como el sol descansa del día
durante la noche,
tus silencios no son más que un
tranquilo complemento de tu existir.
Y
cuando tu voz calla, tu eco resuena
y
continúa la magia.
Los dementores se besan las manos,
estallan y se convierten en polvo,
al ser derrotados por algo que suena
desde el pasado
expandiéndose hacia el presente
salvando eternidades mudas
que se maravillan con el Patronus de
tu voz.
Salvaste al mundo.
Con tu magia salvaste mi mundo.
Bienvenida al club.
Descansá
poli. Nos vemos después.
18/10/18