Sigue pasando
el tiempo. Días, meses y semanas bailotean frente a mí, mientras de a poco los
asesino intentando olvidar. Olvidarlos, olvidarte, seguir. Es como si el
universo prefiriera que seas durante toda mi vida un recuerdo tibio y
constante, que me hace pensar y repensar cada paso dado y por dar.
Libros,
muchos libros que cuentan muchas cosas. A pesar de ello, la mejor historia está
escrita con tu letra. Como mensajes dentro de botellas, cuando menos los espero
aparecen. Sin quererlo, vuelvo a abrir libros casi olvidados que se amontonan
en mi biblioteca esperando que algún día alguien se digne a volver a leerlos.
Los observo, los tomo entre mis manos, y al abrirlos, apareces. Volvés en forma
de recordatorios de aniversarios, sonrisas dibujadas y te amos de
tiempos mejores que, sobre el papel, sobrevivieron a todos las tempestades que
nos sacudieron y nos alejaron. ¿Somos más débiles que el papel?
Fuimos sueños, que ya no
soñamos pero que sobre papel dejamos grabados. Nos acostumbramos a gritar,
además de con nuestra piel y con nuestras almas, con tintas de colores que cada
día, ante cada nuevo hallazgo, me demuestran que ahí están, y que quizás sigan
estando más allá de vos y de mí. Varias veces pensé en tomar una hora de mi tiempo,
revisar uno a uno los libros y deshacerme de lo único que hoy me queda de vos.
Pero no puedo. No tengo fuerza -¿no tengo ganas?-. Prefiero dejarlos ahí, y que
vayan apareciendo, o extinguiéndose según sea su destino, tal y como pasó con
nosotros.
03/03/16

No hay comentarios.:
Publicar un comentario