viernes, 27 de mayo de 2016

Más débiles que el papel


Sigue pasando el tiempo. Días, meses y semanas bailotean frente a mí, mientras de a poco los asesino intentando olvidar. Olvidarlos, olvidarte, seguir. Es como si el universo prefiriera que seas durante toda mi vida un recuerdo tibio y constante, que me hace pensar y repensar cada paso dado y por dar.
Libros, muchos libros que cuentan muchas cosas. A pesar de ello, la mejor historia está escrita con tu letra. Como mensajes dentro de botellas, cuando menos los espero aparecen. Sin quererlo, vuelvo a abrir libros casi olvidados que se amontonan en mi biblioteca esperando que algún día alguien se digne a volver a leerlos. Los observo, los tomo entre mis manos, y al abrirlos, apareces. Volvés en forma de recordatorios de aniversarios, sonrisas dibujadas y te amos de tiempos mejores que, sobre el papel, sobrevivieron a todos las tempestades que nos sacudieron y nos alejaron. ¿Somos más débiles que el papel?
Fuimos sueños, que ya no soñamos pero que sobre papel dejamos grabados. Nos acostumbramos a gritar, además de con nuestra piel y con nuestras almas, con tintas de colores que cada día, ante cada nuevo hallazgo, me demuestran que ahí están, y que quizás sigan estando más allá de vos y de mí. Varias veces pensé en tomar una hora de mi tiempo, revisar uno a uno los libros y deshacerme de lo único que hoy me queda de vos. Pero no puedo. No tengo fuerza -¿no tengo ganas?-. Prefiero dejarlos ahí, y que vayan apareciendo, o extinguiéndose según sea su destino, tal y como pasó con nosotros.

03/03/16

No hay comentarios.:

Publicar un comentario