Intervengo
entre la necesidad y el olvido, y me decido por un instante a simplemente
recordarte. Risas de otros tiempos me elevan y me colocan en Marte, se vuelca
el mate y me entretengo con tu voz diciéndome te lo dije.
Busco en la
penumbra destellos del abismo que de a poco es, que de a poco se dilata y se
disfraza de cariño rendido, reprimido ante las inclemencias del destino
distinto a ese que juntos soñamos. Envuelto en la música te abrazo y arraso
sobre campos de pensamientos suicidas que de tanto recordarte, te olvidan, y me
deliran como tormentas que la brisa arrastra entre comida y comida que comparto
con mi agonía, con la vida que se ríe de mí y me remarca que la prisa no es
compañera de la soledad.
Ojalá que el
desierto que te extraña, no actuara en mí como una piraña que desintegra
momentos a la espera de que la calma que exaspera por miedo a que mi condena
sea mayor que la de un simple olvido, que un insignificante volver a empezar.
Los amores
cobardes, no llegan a amores, ni a historias. Porque si de amor
se trata, toda hidalguía es permitida. Toda contienda es vencida con la
supresión de agonía, de la carencia de caricias sin malicia. Cuando se trata de
amor, la cobardía se ahoga con la rebeldía de dar siempre un poco más, esperando
lo menos posible.
Ojalá algún
día te olvide como vos te olvidaste de mí. Ojalá que la perfección de tu
sonrisa viva solamente en una canción, o en mil canciones, y que se abran de
par en par las puertas de las prisiones que me recluyen, y que tu voz y tu
aroma no sean más que rejas que rieguen de humedad distantes sitios de mi
existir. Me enredo en la necesidad de darle fin al delirio de olvidarte. Al
martirio de seguir sin vos, sin mirarte. Me miro y como distantes catástrofes
alrededor del globo, englobo pequeños momentos que mi mente arroja sobre mi
corazón ante una risa, ante cualquier risa, que me recuerda que por mí
sonreías, que por mí llegaste a decir que existías... y el cielo se cae.
Los amores
cobardes, no llegan a amores, ni a historias. Se quedan ahí1, como
recuerdo de aquello tan maravilloso que no llegó a ser. Pero que con todas las
ganas del mundo, podría haber sido.
06/12/15

No hay comentarios.:
Publicar un comentario