Cataratas de vos inundaron cuatro paredes que creían haberte
olvidado. Volviste en forma de calor y de agonía que se esparcía
por todos lados. Al contrario de la mayoría de las veces, me dejé
llevar. Sin salvavidas, apartando la vista de cualquier orilla. Como
cuando estabas.
Te recordé de aquella manera en la que cada segundo mi cuerpo me
recuerda que jamás voy a olvidarte. Porque aunque te olvide, las
letras de tu nombre sobre mi piel se reproducen y me aprisionan.
Estalla en mi mente tu mirada como cuando solo me mirabas a mí, como
cuando en el mundo no existíamos más que nosotros dos. Y esta vez
no se trata de religiones o de cultos misteriosos. El aire se quiebra
y el sonido estalla en una muda explosión que me sacude y me
incinera el alma. ¿Qué hacer cuando volvés en forma de volcán,
pero estás tan lejos que ni siquiera llegas a quemarme? Te convertís
en sol. Te veo, te siento... pero no más. En esos momentos la
distancia me duele y el saber que jamás voy a volver a alcanzarte se
convierte en catástrofe. Si no eras vos, no era nadie. ¿Realmente
será así para siempre? Todo indica que sí. Todo indica que al
perderte me perdí, y condené a mi existir a existir sin vos. Ser
agonía, lo puedo soportar. ¿Pero ser nada?
Cuando la distancia al sol se convierte en ausencia, todo vuelve a
pesarme como en el momento en el que me di cuenta de que te había
perdido. Me siento vacío, derrotado, y todo por culpa de la piel.
¿Por qué me la dejaste? ¿Por qué no te la llevaste, si era más
tuya que mía? ¿Por qué me dejaste seguir viviendo así, cubierto
de piel pero sin alma? ¿Por qué me dejaste?
Mañana seguramente voy a arrepentirme de estas palabras y de las
maneras suicidas a las que acudo para enfrentar al vacío. Hace
siglos que no estás, y sigo enfrentándote. Porque vos sos mi vacío.Los bufones de esta historia, asesinan mi memoria, y me invitan aolvidar.
¿Pero como olvidarte, si tu nombre me aturde en cada sitio al que
voy? Tu nombre es tan común y a mí gusta tanto, que me tiemblatodo de sólo pensarlo,
tarareo cada vez que esas cinco letras suenan y me escupen en la cara
viles escombros de tu ausencia. ¿A dónde estás? ¿Qué hacés?
¿Alguna vez pensás en mí? Te extraño, daría lo que sea por
volver a escuchar tu voz. Porque me mires y tu brillo opaque toda la
mierda que gira y se estanca a mi alrededor, consumiéndome cada día
más. Es tan inmensa la necesidad de volver atrás el tiempo, pero
del mismo deseo escaparme. De vos, de mí, de lo que fuimos, de lo
que no pudimos ser. Aunque la mayor parte del tiempo creo que te
superé, y que hasta te odio... tenés el nombre más lindo del
mundo. Esos ojitos chinos, inmensamente pequeños, que me hicieron
descubrir el infinito. Tu risa, tu extraña manera de estornudar, tu
mancha de nacimiento casi en donde muere la espalda. Vos, completa.
Hoy, te extraño.
08-08-16
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