Encontrarte y que me encuentres, es lo que pedí cada vez que una estrella fugaz iluminaba el cielo. Estabas a mi lado, estabas en otro tiempo, encontrarte y que me encuentres fue siempre mi mayor anhelo. Y no me arrepiento de haberte confundido en otras caras, en otros besos y en otras historias. Estuviste siempre hasta que dejaste de estar, mientras yo me quedé sentado a la espera de que una nueva confusión momentánea incendie mi espíritu y me acompañe al caminar. Inconscientemente siempre supe cuando una historia terminaría en desencuentro. Algunas veces sentí un terror inmenso cuando el tiempo pasaba y todo marchaba bien, pero el día menos pensado -y al mismo tiempo más esperado- ¡zas!. Otro final. Otro desencuentro. Otro dolor.
Porque me doliste en cada historia, en cada nuevo encuentro el destierro se ocultaba tras tu mirada que destellaba paz. A veces tu ojos eran claros, grandes y redondos; otras veces pequeños, chinos y oscuros. Pero siempre eras vos y ese calor que derretía el universo y me dejaba desnudo de mis glorias y de mis bajezas, de mis ganas de abrazarte o de pelearte hasta no dar más. Pero te fuiste. Siempre te fuiste y volviste sin terminar nunca de escapar. Nunca eras la misma, pero siempre eras vos ante mí, ante la devastadora realidad de que todo volvería a suceder. ¿Destino? ¿Castigo? Ni siquiera puedo darte un nombre, mucho menos bautizar a la eternidad que me golpea en el rostro con el vaivén de tu pelo cuando te marchas. Cuando te escapas. Cuando decidís que es tiempo de abrazarnos al abismo y caer hasta reventar. Caer una vez más.
Desencuentros extraordinarios y eternamente repetitivos abundan en mi historia, en la tuya y en la del mundo. Mudo el tiempo avanza y retrocede transformando cada dolor en la antesala de uno mayor y peor organizado. Escapate. Escapate conmigo y ayudame a desenterrar la clave para sortear el abismo. Nuestro abismo. Acepto que ninguna estrella te bajará desde el espacio para mí. Acepto que no puedo vivir tan solo de los besos que en sueños me das. Acepto que aceptar que mi existir no depende pura y exclusivamente de encontrarte una y otra vez cada vez que desapareces, es el primer paso para dejar de lado los desencuentros y, al fin, encontrarme conmigo mismo.
27\07\17
No hay comentarios.:
Publicar un comentario