miércoles, 9 de agosto de 2017

Los Dementores de tu silencio

El tiempo se escondió durante siglos
a la espera del momento indicado
en el que el universo debía estallar.
Entre las luces del cielo
decenas de sombras se muestran ocultas
en la ausencia de tu voz,
en la plenitud de tu silencio.
El frío y la oscuridad escapan tras cada suspiro,
mientras montañas de esperanza
se desvanecen hasta desaparecer.
Parece que nada tiene sentido
cuando la negatividad de los polos se convierte en lava
y arrasa con joviales existíres
exentos de la noción de luchar.
Y todo por culpa de tu silencio.

Antiguamente, cuando algo no tenía sentido, reinaba la costumbre de aceptar cada cosa como caía del cielo. Los astros siempre habían estado en su sitio. El viento soplaba porque esa era su función. Cuando algo desaparecía, jamás había existido. El tiempo pasó, quienes antes estaban, dejaron de estar. Cíclicamente las tragedias y las buenaventuras siguieron sucediéndose e interpretándose de diversas maneras.
La magia siempre fue magia, pero su materia fue transformándose, cambiando de cuerpo como un caracol que cambia de caparazón. Estuvo primero en seres eternos que mezclaban sustancias y hacían bailar al fuego. Escobas voladoras, varitas y objetos mágicos fueron elementos primordiales para su expansión. Hoy la magia se volvió invisible e inmaterial, sin leyes que regulen su práctica ni Ministerios que condenen su indebida ejecución. Los magos ya no presumen sus poderes, pero tampoco se esconden en sus guaridas.
La Maga camina entre la gente, como una más. A veces sonríe, a veces sus pensamientos la obligan a parecer enojada. Pero no está enojada, está viva. Y por eso siente cosas. En su mochila transporta sueños, alegrías y algunas tragedias. Tragedias mundanas, similares a las de cualquier Muggle que la saluda por el camino. La magia le estalla a través de los ojos y de esa inacabable paciencia con los mortales que triunfan con variable capacidad de decisión. La Maga escucha, piensa y habla. Cuando no habla, los Dementores de su silencio congelan la atmósfera, envileciendo el aire, despertando soledades, negativizando cada centímetro de positividad. Y ella lo sabe. Ella siempre sabe todo.

Y todo por culpa de tu silencio.
Y todo por culpa de mi constante necesidad de escucharte.
El cielo se oscurece y el frío avanza,
pero nada estalla ni deja de existir.
Así como el sol descansa del día durante la noche,
tus silencios no son más que un tranquilo complemento de tu existir.
Y cuando tu voz calla, tu eco resuena
y continúa la magia.
Los dementores se besan las manos,
estallan y se convierten en polvo,
al ser derrotados por algo que suena desde el pasado
expandiéndose hacia el presente
salvando eternidades mudas
que se maravillan con el Patronus de tu voz.
Salvaste al mundo.
Con tu magia salvaste mi mundo.
Bienvenida al club.

09/08/17

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